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La directora de ‘El piano’ desvela el secreto de su trabajo en Lyon

Después de una conversación de hora y media con el público en el Théâtre des Celestins de Lyon quedaron expuestos a la luz los secretos de su método de trabajo. El clasicismo del recinto teatral a la italiana del siglo XIX iba a juego con el estilo cinematográfico de la directora neozelandesa, que se expresó de una forma vibrante y casi orgánica. Primera mujer en ganar la Palma de oro en Cannes por su ópera prima (el cortometraje alegórico An exercise in discipline–Peel, 1982); primera en conquistar el cotizado galardón por un largometraje (con el melodrama gótico El piano, 1993) y primera cineasta en presidir un jurado en el mismo festival, en el 2014. “Jane Campion es una mujer de las primeras veces”, recordó el director general del festival Thierry Frémaux, al empezar la master class .

El viernes pasado, Jane Campion se convirtió también en la primera cineasta en recibir el Prix Lumière. Crear películas, dijo, es lo único que quiso ha-cer toda su vida, pero tardó un poco en dar el paso. De joven, solo hablaba de cine, hasta cansar a sus amigos, pero recuerda esta obsesión como una obsesión feliz.

Sonríe cuando recuerda sus inicios como estudiante de cine, a los 27 años. “Nunca dudé de que me quería dedicar a dirigir, pero, como mujer, tenía mis dudas y mis frustraciones. Había muy pocas mujeres cineastas en esa época en Australia y Nueva Zelanda. En un momento dado dejé de pensar tanto y, del deseo, pasé a la acción. Una vez que supe que me iba a dedicar a esto, no tuve más dudas”.

Lo único que asustaba a la alumna de entonces era no intentarlo. “No todo fue concluyente, pero lo importante es que lo he intentado de verdad y perseveré; da igual fracasar. Si lo intentas, aprendes”, confesó la narradora, apuntando en varias ocasiones la importancia de confiar en sí misma y en los demás, en especial en sus actores.

Al parecer, todo es cuestión de energía en la vida privada y profesional de Jane Campion: “Me siento afortunada porque, una vez que una historia se construye en mi cabeza, consigo llevarla; obedezco a la energía del proyecto. La confianza es un músculo muy poderoso, creer en algo otorga un verdadero campo de energía y, cuando dudas, el proyecto pierde credibilidad. Si hay amor alrededor de él, es un lugar donde puede crecer”, explicó.

En sintonía con el público cinéfilo que llenaba el teatro, Campion se fue sincerando: “Empecé a descubrir el vínculo casi sagrado entre mi energía y mi psique, lo que algunos llamarán creatividad. Es algo que parece venir del más allá, un vínculo hacia el inconsciente y lo divino, lo que nos une a todos. Es tan excitante y misterioso que tengo que obedecer. Cuando sintáis esta conexión, tomadla en serio, se notará en el trabajo que haréis”.

En el acto la acompañó Julia Ducournau, la segunda mujer, después de ella, en ganar la Palma de Oro de Cannes (este mismo año). “Sentí esta conexión –afirmó– al ver la película de Julia. Titane es una película pura, honesta y única”. Campion lo tiene claro: “No elijo mis temas; ellos me eligen a mí. Por eso me resulta imposible trabajar en un proyecto que no me guste”.

Sobre sus proyectos recientes, explicó que “la energía sigue presente”. Se refería a su última película, El poder del perro, adaptación de un libro de Thomas Savage y ganadora del León de Plata a la mejor dirección en el festival de Venecia.

En ella, una vez más, la directora explora cuestiones de identidad y de género sin juzgar a su personaje. “Es tan fácil juzgar…”, concluyó, refiriéndose al personaje misógino, homófobo y racista que interpreta Benedict Cumberbatch.

El festival de cine clásico, que finalizó ayer domingo, es cita obligada de cineastas de prestigio. Después de Clint Eastwood, Ken Loach, Martin Scorsese, Catherine Deneuve o Jane Fonda, el Lumière 2021 celebró la carrera de otra Jane.

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